בה
Cuentos
Libros Reportaje Personal Contacto


Jugar a ser autoridad
C por Teodoro Valentin - 13-Marzo-2017
 
Posicionarse como autoridad social implica asumir responsabilidades específicas y negociar beneficios con ciertos pares para el bien de cada jurisdicción.

El hecho de lograr la jerarquía destaca que se recorrió un sendero plagado de escollos políticos, acentuando una personalidad competitiva con el carisma apropiado que genera adicción ajena para ser elegido. El acto de dar el primer paso en dicho sendero reconoce la voluntad de postularse para satisfacer el impulso autoritario que domina desde el corazón, sin saber –en inicio– si el objetivo es el dividendo o el altruismo.

Acceder y desconcertarse son compañeras en un primer instante, pero una vez decantado el sabor de la victoria hasta ser hábito, el nuevo jerarca define si apoltronarse o agilizar, siendo esta inflexión el cambio de actitud comunitaria que arrogará, resultando opuesta o sincera acorde al medio del discurso circunstancial.

Aceptar o arrogarse pueden ser sinónimos o polos opuestos, depende de la personalidad que se ambiciona en el estrato, ya que afianzarse en los beneficios de la regencia implica absorber abundante tiempo de trabajo en disfrutar del placer, negar a los electores así como rehusar problemáticas generales que sólo distraen del singularismo posicional adquirido con esfuerzo y pasión.

Comprometerse con la función refleja un acto sumiso y arrogante a la vez, requiere de paciencia, de control asiduo sobre cada directiva emitida para que su cumplimiento resulte efectivo y conlleva cierto esfuerzo que agota la perseverancia, pero la rigidez del carácter empuja al medio a continuar sabiendo que el objetivo se disfruta solo momentos, debiendo buscar otros objetivos para prolongar los pequeños recreos.

Dentro de los cometidos de la competencia funcional se descubre el acordar, aprender la diferencia entre los asuntos legales y los marginales es básico, puesto que el solo hecho de sentarse en la misma mesa implica aceptar la existencia y la capacidad negociadora del enfrente. No resulta plausible debatir con lo delictivo; el dirigente resultó sufragado por la ciudadanía coronada de honestidad con la ilusión de que la tranquilidad social reinará en el tiempo, sin la duda de cabriolas administrativas que disfrazan situaciones con prebendas y zonas oscuras liberadas de justicia.

Este modelo de actitud no se encuentra aún clasificado en la platillo de la ley, demostrado en que durante el plazo prefijado de funciones la exención es primacía ante el daño que se causa en el día a día. Sin advertencias inmediatas el deterioro oxida la estructura hasta convertirla en ruina sin reparación; la medicina preventiva siempre resulta la mejor enmienda.

 
 
 
 
  autoridad, autoritarismo, politico, elegido, postularse